lunes, 10 de julio de 2017

Imperecedero

Inconmensurable. Como las ganas de verte, como las ganas de devorarte la primera vez que te vi, como el hambre voraz por conocer de ti cada página y quedarme leyéndote hasta tarde.
Ilimitado. Como tu cuerpo en la oscuridad, como tus besos a deshora y tus miradas a menos de un centímetro de mi sonrisa. 
Incalculable. Como las veces que te miro y sonrío, como la electricidad que invade mi cuerpo cuando te toco.
Infinito. Como reunir todo el universo en una espalda -la tuya-, como la libertad de elegirte mil veces más cada día.
Inmenso. Como mirar desde tu ombligo las mejores vistas del infierno, como las dudas que me crean las llamas de tus ojos.
Inagotable. Como las fantasías que me surgen a ras de tu cuello, como la lluvia que me creas cuando te aproximas.
Inefable. Como tu don de crear mundos de la nada, como tu perversa manera de desearme.

Dime qué se siente.
Qué se siente al ser quien eres y saber que allí, donde termina tu mirada, empieza el frío.



lunes, 3 de julio de 2017

Sin ti

Te quiero. Sé que empiezo como se terminan las cartas pero no he podido guardarlo hasta al final, además yo nunca he sido demasiado ordenada. No puedo contener algo que me desborda de alegría ni frenar aquello que me acelera tanto. No puedo dejar para mañana todo lo que me pueda enamorar de ti hoy. Eras justo la piel que necesitaba, mi héroe en noches en la que ni yo pretendía encontrar el camino a casa. A veces te miro y encuentro explicaciones al pasado. Te quiero porque parece que llevas las soluciones a la vida en el bolsillo izquierdo y mereces la pena que tengo cuando no me llamas. Te juro que nadie impidió que al verte se me revolviera el corazón. Pensé que jamás tendría dos hogares, pensé que jamás volvería a apagar el cigarro de después del polvo por abrazar lo que más quiero. Y tienes un nombre que hasta me da hambre, y andas con la clásica rebeldía que supera las expectativas que contigo no tengo. Ya no tengo ganas de volver si no eres tú el destino, no deshago la cama en un baile si tu camisa no preside mi pasillo. Nunca seremos tarde si queremos ser ahora. Te he latido en mi propia cama, he acariciado tu pelo que se deshace en mi almohada cada vez que hacemos magia. Yo podría explicarte lo que es conocer a una persona y levantarte cada día con ganas de guerra mientras te juegas todo por ella porque sabes que lo puede merecer.
Eso sí, lo último no podría explicarlo sin ti.


jueves, 11 de mayo de 2017

A primera vista

Amanecí con el pecho lleno de sueños porque  se acercó silenciosamente al infierno de mi corazón, abatió a los demonios, apagó las llamas y colocó dos estrellas. A veces tengo tanto amor que se lo grito al mundo para que sepan que me hace tener sensaciones estelares, que somos magia gravitacional, estruendos maravillosos. Antes de su risa la música necesitaba sonidos, antes de sus caderas todos los atajos eran rectos y antes de sus ojos todas las lunas eran menguantes. Es cierto que todos los caminos llevan a Roma, si Roma es él. Quién iba a pensar que dejaríamos atrás el vértigo, empezaríamos a escalarnos y llegaríamos tan alto. A quién le digo yo que he perdido el norte porque él es el resto de mis puntos cardinales...

No sé si fue amor a primera vista, pero desnudó su corazón en pleno invierno para abrigar el mío. Juro que no va a pasar frío. Le voy a compensar con todos los incendios de mi cuerpo.


martes, 11 de abril de 2017

Eres tú

Ahora entiendo muchas cosas de la vida. Sabía, por ejemplo, que iba a ser bello, incluso algo maravilloso; pero no sabía que ese amanecer tenía nombre y unos ojos que pedían a gritos unos cuantos versos. Sé que ahora me encanta viajar si el destino eres tú, si esa infinitud que tienes se hace posible y dentro de ti quepo yo. Sé también que intento aparentar calma mientras todo alrededor arde. Aprendimos a flotar en el vacío, desprendernos de la gravedad, alzarnos sobre el suelo. Lo aprendí contigo. Supe que dos cuerpos, dos mundos, dos estrellas latentes en lo eterno de un espacio de ojos cerrados, caben en cuatro paredes. Podría haber dicho que te he buscado sin saberlo, pero lo cierto es que te he encontrado sin buscarte, y eso lo sabemos ambos. No se si tú sabrás -yo ahora sí- que el deseo no cabe en el bolsillo, no es algo que se pueda guardar en un cajón. El deseo es mirarte y donde todos ven una sonrisa yo observar putos fuegos artificiales, es subir mis ojos por tus piernas hasta donde me permite mi autocontrol, que te vayas y que tus estrellas sigan brillando en mi cerebro. El deseo no es masturbarme pensando en ti, es pensar en ti y tener que masturbarme. Es verte en el rostro de cualquiera, olerte a kilómetros de distancia, tenerte a pesar de las ausencias. Ahora entiendo que eso es el deseo y esto es en lo que me convierte: una mujer hambrienta.
Ahora sé que todo esto lo conseguiste en una noche. Ahora sé que eres tú...
Sé que somos esa apuesta que lanzamos, que nos llevó a arriesgarnos.
Lo sé.