jueves, 27 de noviembre de 2014

Peut-être qu'il

"Él no calla. Él silencia.
Él no habla. Él entona.
Él no escucha. Él te espera al final de cada frase. Por ejemplo aquí.
Los verbos dejan de predicar cuando él los usa.
Y una vez usados, ya no vuelven a ser acción, sino homenaje.
Es estado de ánimo.
Intentar describirlo no es narración, sino terapia. 
Él jamás cambió de opinión. Fue el universo el que estaba a por uvas.
Él no mira. Él toca con esos ojos.
Y si decide tocarte, ya puedes intentar mantenerte atea.
Que si él está, las cosas son.
Y si no está, solo hacen de punto. Y seguido. Entre. Tantos. Espacios.
Él no te sonríe. Él te dedica su boca.
Él no te abraza. Él te arroja a sus brazos.
Y tampoco te besa. En todo caso te arropa en sus labios.
A él no le expliques lo que es volver, porque él siempre va.
No le hace falta que lo entiendas.
Ni que lo comprendas.
Ni tan siquiera que lo compartas.
Él no espera nada de ti. No desesperes nada de él. 
Porque él jamás se apunta. En todo caso, se enrola. Se embarca. Se lía.
No le pidas medias tintas, porque fue él quien se bebió el tintero.
No le sigas la corriente, porque acabarás luchando sola contra los dos.
Y cuanto más te acostumbres, peor será el olvido.
Él no camina. Él mueve el mundo con sus pies.
Y cuando lo hace, o te apartas, o te aplasta.
Huye del compromiso porque sabe comprometerse.
Huye de las cadenas porque sabe cómo encadenarse.
Y huye de lo que le persigue porque prefiere perseguir lo que le rehúye.
Él ni es verdad ni es mentira, tontería tratar de meterlo en un diccionario.
Si la respuesta es él, cualquiera pudo haber sido la pregunta.
Y si él fue la pregunta, respondas lo que respondas, te equivocas.
Él no es modelo porque modelo es algo que puede imitarse.
Para confiar en él hay que empezar a desconfiar en una misma. 
Quererse poco, flojito, de lado y sin querer. 
Cenarse la esperanza y beberse de un trago los nunca más.
Volverse un nadie cualquiera.
Borrarse la cara de vergüenza.
Y bajarse el orgullo hasta los tobillos.
Algún día si sufres de suerte, puede que te encuentres con él. 
Que te ame a cobro revertido.
Que te deje contra reembolso.
Que te olvide sin remitente.
Si lo hace, por favor, dale las gracias.
De mi parte, sí.
Dile que se me ha roto el recuerdo
hasta que agoté el olvido.
Esperaré aquí
en este antes disfrazado de después."

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