Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2017

Sincronía

Todo empezó con una coincidencia que me causaba curiosidad. Demasiada. Un par de palabras, una mirada, una sonrisa y aquel beso fugaz. Mejor que la magia. Me juego mi suerte a que ya la gasté toda el día que te conocí. Estabas roto. Te dije que te ayudaría porque confiaba (y confío) en ello y en hacerte creer aquello en lo que yo tampoco creía. Y todo por ese algo, ese algo que tienes. Ese algo que me gusta, me encanta y me enamora. Ojalá sigas teniendo un hueco en tus días para mí. Y ojalá sigas teniendo tiempo para regalarme, aunque solo sean segundos. Ojalá me sigas dando besos que produzcan escalofríos. Y sigas haciendo de un abrazo el mejor lugar para vivir porque me abrazas en los días de mierda y juraría que tienes morfina en la yema de los dedos cuando me secas las lágrimas.  Ojalá no dejes de quererme. Ni de recordarme que lo haces. Tu sonrisa es una de esas extrañas que logras ver cuatro o cinco veces en la vida. Parece entenderme y creer en mí justo como quisiera que me en…

Esto lleva tu nombre

He soñado que me acercaba a ti de puntillas y te pedía perdón por no haber tachado contigo todos los días del calendario de lo que llevas de vida. Me parece una pérdida de tiempo increíble el no haber rozado antes el cielo de tu boca con la punta de mi lengua, el no haber encajado mis ganas entre tus dedos y el no haber masturbado estas ansias de tu voz en mi garganta. Y es que todo lo que no sea follarte me parece mentira. Pero bueno, yo siempre he querido a alguien que llegue tarde para quedarse.
Me gustaría decir tu nombre, pero es en vano cuando aún nadie ha visto tu espalda tumbada en la arena: campo de estrellas que brillan para quien se atreve a mirar al cielo cuando se va a caer. Tú y tu espalda me habéis dado más poesía que todas las miradas del mundo juntas y yo no puedo evitar -ni quiero- plasmarla.
Porque ya no sé amanecer si no es a tu lado y me recuerdas que tienes un secreto en tu boca que me hace querer saberlo una y otra vez. He sabido mucho de ti y siempre me parece…

Nunca nada bueno

Nunca pensé que nadie pudiera llegar a ser capaz de escribir el inicio de mi sonrisa. Y aún continúa, sin un final definido. Y qué voy a decirte ya que no sepas, si todas las historias de amor que existen están en tus ojos. No puedo nada más que encontrar cada día un lugar en el que dejarte la marca de mis labios, y me falta cuerpo -y mundo-. Qué quieres que te diga si he visto eclipses que me han emocionado menos que las constelaciones brillantes de tu mirada. Y que tienes una mezcla de luz y oscuridad en la que siento que he sido eternamente feliz en otras vidas. Que estoy sedienta de inviernos en tu espalda y veranos entre tus piernas, como cuando decidí probar suerte y me supo a ti. Me encantaría contarte cada noche que si parpadeas en mi cama la vida me parece preciosa. Que ya ha llegado un punto en el que me siento Ícaro volando hacia ti sin ningún miedo a quemarme. Si es que ya no sé ni siquiera quién está soñando cuando te miro mientras duermes. Eres algo tremendamente bonito…