martes, 8 de septiembre de 2015

Que la curiosidad me mate.

Me dijeron que estaba estancada. Y así era. Ahora estoy rota. Pero no en el mal sentido, sino en el mejor que exista. Porque por no haber sabido ser faro, ahora soy torre y no hay ni Dios que me mueva de aquí. Que errar es de humanos y yo, como buena humana que soy, he errado una barbaridad. Y me he ganado el infierno. Ahora no estoy enamorada de personas, sino de momentos. Como cuando tienes que parar para respirar porque has cogido demasiado aire. Qué paradoja, ¿verdad?

Ahora me gusta la gente que arriesga, sinceramente. Porque no renta jugar con fuego y no quemarse. Qué bonito es disfrutar de la cicatriz que te queda hasta que solo es una marca más en tu piel.

¿Y algo más paradójico aún? Que "ojalá" es la palabra mas puta que existe. Está por encima del "pero". Porque un "pero" es un quiero y no puedo -te quiero, pero...-. "Ojalá" es muy hija de puta. Es como creer en algo imposible, como olvidar algo que nunca ha existido -ojalá estuvieras aquí...-.


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