lunes, 4 de abril de 2016

Como la primavera...


De pie en el frío, caminando sobre un avión mientras contengo la respiración. Alquilar la soledad de un hotel no es a lo que estoy acostumbrada, lo confieso. Me despierto tres veces en la noche y pienso que cualquiera sabe sonreír, pero nadie como tú. Me apasionaría que me recuerdes de memoria, como si te conocieses todas mis esquinas, que no te haga falta encender la luz para caminarme. Siempre dijiste que un instante es lo máximo que se puede esperar de la perfección, el problema es que tú eres perfecto todo el tiempo y, claro, ya sabes que tu perfección esta hecha de pequeñas cosas: tu sonrisa, ese lunar en mitad de tu espalda, tus manos, tu gesto de concentración cuando crees que no te miro, tu mirada cuando crees que no te veo... También me susurraste que en tiempos de incertidumbre hacen falta certezas; yo pensé que la única certeza que había era que tu vida tampoco sabía qué hacer contigo, quizás por eso estas aquí. Como la primavera, llegaste después del helado invierno, pero mucho antes de todo lo bueno que está por llegar.

1 comentario:

  1. Llegó y ahora toca vivir y disfrutar lo que el quedarse nos aporta ;)

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