Ir al contenido principal

Como la primavera...


De pie en el frío, caminando sobre un avión mientras contengo la respiración. Alquilar la soledad de un hotel no es a lo que estoy acostumbrada, lo confieso. Me despierto tres veces en la noche y pienso que cualquiera sabe sonreír, pero nadie como tú. Me apasionaría que me recuerdes de memoria, como si te conocieses todas mis esquinas, que no te haga falta encender la luz para caminarme. Siempre dijiste que un instante es lo máximo que se puede esperar de la perfección, el problema es que tú eres perfecto todo el tiempo y, claro, ya sabes que tu perfección esta hecha de pequeñas cosas: tu sonrisa, ese lunar en mitad de tu espalda, tus manos, tu gesto de concentración cuando crees que no te miro, tu mirada cuando crees que no te veo... También me susurraste que en tiempos de incertidumbre hacen falta certezas; yo pensé que la única certeza que había era que tu vida tampoco sabía qué hacer contigo, quizás por eso estas aquí. Como la primavera, llegaste después del helado invierno, pero mucho antes de todo lo bueno que está por llegar.

Comentarios

  1. Llegó y ahora toca vivir y disfrutar lo que el quedarse nos aporta ;)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

"¿Por qué no estar sin mí?"

Me lo preguntaste y no supe qué contestar. No sabía por dónde empezar y eso me sorprendió. Pero tenía todas las respuestas al final de tu sonrisa y donde empieza, por casualidad, el morbo descarado que tienes cuando te beso despacio.
Todo empezó cuando me enamoré de ti y después te conocí. Desde el principio supe que ibas a ser importante y subrayé tu nombre en mi cabeza, como sabiendo que la vida me haría preguntas y tú serías la única respuesta buena. Y resulta que las preguntas me las hiciste tú y qué mejor metáfora para definirte. "Mi vida" me pregunta y "mi vida" es la respuesta.
Hace ya algún tiempo que te conozco y sabes perfectamente que aún no me creo que estés aquí. Hablo de ti como si de un huracán se tratase, como si tu llegada, en vez de poner todo patas arriba, lo hubiera colocado todo en cajitas con nombres y apellidos.
Y desde entonces me apetece ser quien aparezca al abrir la puerta cuando crees que no hay nadie; me apetece perderme en lo prohibid…

Olimpo

Me parece muy descortés por tu parte que todavía no estés aquí después de llevar toda la vida esperándote. Y cuando digo “aquí” me refiero a esta puta cama en la que cabemos tú, dos corazones y yo. Y quizás un poco –bastante- de sexo. Debería enfadarme con las mariposas que hicieron huracanes en tus ojos porque en este momento no me mueven el pelo. Ni las mariposas tampoco. Debería gritar, chillar y saltar como una loca porque el rojo de mi pintalabios se ha desgastado en mi almohada y no en la tuya.

Debería decirte que son 14 días los que tarda la Luna en crecer hasta ser luna llena y tú has tardado años en prometerme que ella pasaría envidia. Y lo de estar aquí no sé, pero lo de prometer y cumplir lo llevas rigurosamente a rajatabla. Como se debe hacer. Porque habrás llegado hace poco, pero me encanta pensar que, en algún momento de nuestras vidas, justo en el mismo momento, nos dimos cuenta de que las promesas pesaban más que las palabras. Para los demás. Para nosotros solo supone t…

Pertinente

Qué bonito eso de que te den una nueva oportunidad. Pero que te den una sin haber perdido otra, como quien sabe que no ha disfrutado plenamente de las estrellas y a la noche siguiente están ahí de nuevo.
Qué jodida maravilla cuando decidiste que cada día era una nueva oportunidad, como si supieras que los besos que te iba a dar o las palabras que iba a decir siempre se quedarían pequeños en un mundo lleno de gigantes con prisas.
Como cuando te vas y me quedo con la duda de si volveré a verte. Y siempre, siempre vuelves. O mejor. Nunca terminas de irte. Permaneces en el olor de mi almohada, en ese beso húmedo que aún moja mi cuello, en esa caricia en el pelo que todavía siento en mis entrañas.
Cada día es como una bomba a punto de explotar, con los cables oxidados y el tiempo corriendo tan deprisa que no hay alma que lo haya hecho parar. Y vaya si acaba explotando... Y suena justo como tu risa cuando te ríes a mi lado de algo sin importancia. Me revienta los tímpanos y me descose la p…