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Cada cinco minutos

Lo jodido de no estar juntos no es el "no puedo dormir" es el "me despierto y no estás a mi lado" con una alarma que me lo recuerda cada cinco minutos. Porque tu sonrisa parece cualquier amanecer y hay veces que pienso que el camino corto que va directo a tu boca es el correcto. Que no sé lo que es, pero eres la única persona con la que podría tocar fondo. Y quedarnos ahí si tú quisieras porque todo lo que baja, sube; aunque, como tú bien dices, luego la hostia sea más grande. Y así nos encontramos, como si no nos hubieran roto el corazón en mil partes y nunca hubiéramos sufrido cientos de insomnios por alguien. No sé cómo haces eso de acariciar las noches y convertir un bostezo en el pasado de un gemido, no sé qué le haces al tiempo para que estire las horas. Eres la magia sin trucos, la verdad desnuda de mentiras, el fuego que todo lo arrasa, el verbo que mejor se conjuga, la suma que no quiero que reste en mi vida. De tanto encajar nos hemos convertido en un puzzle y hemos pisado el cielo vestidos de deseo.
A veces siento la sucia tentación de enjaular tus maravillas, pero aunque pudiera no lo haría. Solo le tienes miedo al miedo y hasta el miedo te amaría.

Esta noche volveré a acostarme tarde, o a empezar a pensar en ti demasiado pronto.


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