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Si pudiera decirte

Sabía que pedir que te quedaras estaba mal porque eso de querer quedarse es por propia voluntad. Pero que nadie me diga que no lo intenté, porque te lo pedí de mil formas. No creo que eso del olvido deba existir... la vida se hace de escombros y cenizas que siguen ardiendo. Y a veces mi almohada te llama y el hueco vacío que rodean mis brazos tiene tu silueta. Ellos no te han olvidado. Dicen que siempre volvemos al lugar en el que fuimos felices; yo digo que el mundo nos rompe a todos... y que algunos se vuelven fuertes en los lugares rotos. Pero, oye, puede que el mejor camino sea tomar la dirección equivocada. Y es que tocar fondo es de valientes porque los cobardes ni siquiera se mojan los pies. Nunca supiste que las alas las tenías tú y que yo solo me conformaba con ser el viento, jamás sabrás lo que duele oír pasos de alguien que nunca llega y, de verdad, aquí habrá pocas palabras para explicar lo que no te dije, pero yo sé que los silencios también cuentan.

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Me lo preguntaste y no supe qué contestar. No sabía por dónde empezar y eso me sorprendió. Pero tenía todas las respuestas al final de tu sonrisa y donde empieza, por casualidad, el morbo descarado que tienes cuando te beso despacio.
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Hace ya algún tiempo que te conozco y sabes perfectamente que aún no me creo que estés aquí. Hablo de ti como si de un huracán se tratase, como si tu llegada, en vez de poner todo patas arriba, lo hubiera colocado todo en cajitas con nombres y apellidos.
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Eres tú

Ahora entiendo muchas cosas de la vida. Sabía, por ejemplo, que iba a ser bello, incluso algo maravilloso; pero no sabía que ese amanecer tenía nombre y unos ojos que pedían a gritos unos cuantos versos. Sé que ahora me encanta viajar si el destino eres tú, si esa infinitud que tienes se hace posible y dentro de ti quepo yo. Sé también que intento aparentar calma mientras todo alrededor arde. Aprendimos a flotar en el vacío, desprendernos de la gravedad, alzarnos sobre el suelo. Lo aprendí contigo. Supe que dos cuerpos, dos mundos, dos estrellas latentes en lo eterno de un espacio de ojos cerrados, caben en cuatro paredes. Podría haber dicho que te he buscado sin saberlo, pero lo cierto es que te he encontrado sin buscarte, y eso lo sabemos ambos. No se si tú sabrás -yo ahora sí- que el deseo no cabe en el bolsillo, no es algo que se pueda guardar en un cajón. El deseo es mirarte y donde todos ven una sonrisa yo observar putos fuegos artificiales, es subir mis ojos por tus piernas ha…

Evocación

¿Recuerdas la primera vez que nos vimos? Yo la he recordado hoy. Y la semana pasada, y hace dos meses... Recuerdo perfectamente aquel momento porque no parabas de sonreír y era la sonrisa más bonita que había visto en toda mi vida. Cómo podía brillarle tanto a alguien el corazón, cómo podía alguien tener los ojos tan aniñados y, al mismo tiempo, la mirada tan salvajemente rasgada. Qué loca me volviste y qué locura tan bonita fue. Recuerdo que yo hablaba sin parar y tú me mirabas atónito sin mediar palabra. Recuerdo lo mucho que querías volar y que tenías en la espalda más de cien alas. Y que esa noche viajamos, porque hablar contigo era viajar y tú y yo queríamos comernos 
-y al mundo también-. Qué caricia tan suave puede ser a veces el pasado. Qué precioso es tenerte y probarte libre. Qué bonito saber que cuando te fuiste de mi estómago fue para mudarte al corazón. Qué utopía pensarte y decirte que las razones por las que te quise esa noche, siempre serán las razones por las que nunca dejaré…