Una vez alguien me dijo que en el amor, estar a la altura es tener vértigo. Con el tiempo me di cuenta de que el fuego que une a dos personas es el más difícil de apagar y que el Infierno está mas cerca de lo que parece. Y, oye, no se está tan mal allí cuando conoces a alguien de mirada indestructible, pero de corazón hecho pedazos. Y ahora todas las noches debo ser tiempo, porque pongo cada cosa en su lugar. Yo creo que el amor es así: de pronto llega alguien que conoce quién eres y quién quieres ser y te construye a base de besos -que se dan cuando faltan las palabras-. Y es que no puedo evitar pensar que conocerte, supuso conocerme más a mí, ver(me) lo capaz que era la vida de ser más brillante, conocer(me) que no todo es blanco o negro, mirar(me) con otra perspectiva la vida -desde lo alto de la curva de tu sonrisa-, creer(me) que los imposibles no existen y que la vida está basada en improbables; que mientras haya una posibilidad entre un millón, vale la pena seguir luchando. El amor, para mí, es lo que pasa cuando tu te muerdes el labio y yo estoy muerta de hambre; es pensar que la suerte soy yo si tú estas a mi lado.
Hace días que tengo la imperiosa necesidad de escribir(te). Hace días que siento que todo encaja porque tú eres la pieza. No te engañes, no es que me haya dado cuenta ahora. Es que cada día se confirma mi teoría del todo: eres la creencia que conecta todos los fenómenos físicos que ocurren en mí. Y siendo todo lo pragmático que quieras, creo que cualquiera se daría cuenta. Que puedo demostrar que dos líneas paralelas se han cruzado y unificado. Solo hay que vernos: juntos y revueltos. Que toda la corriente empirista se queda corta desde mi experiencia. Y cualquier lugar llamado Edén es innato a ti. He adquirido la certeza de que tu nombre causa más estragos que cualquier aleteo de mariposa al otro lado del mundo. Podrías poner todo patas arriba y nadie, nunca, diría que lo vio venir. Y si no mírame a mí que, después de tanto tiempo, aún sufro la vorágine que conlleva quererte como lo hago. Porque no hay mayor placer que compartir contigo el mismo hueco que creamos bajo ...

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