Ir al contenido principal

Cómo te lo digo...

Una vez alguien me dijo que en el amor, estar a la altura es tener vértigo. Con el tiempo me di cuenta de que el fuego que une a dos personas es el más difícil de apagar y que el Infierno está mas cerca de lo que parece. Y, oye, no se está tan mal allí cuando conoces a alguien de mirada indestructible, pero de corazón hecho pedazos. Y ahora todas las noches debo ser tiempo, porque pongo cada cosa en su lugar. Yo creo que el amor es así: de pronto llega alguien que conoce quién eres y quién quieres ser y te construye a base de besos -que se dan cuando faltan las palabras-. Y es que no puedo evitar pensar que conocerte, supuso conocerme más a mí, ver(me) lo capaz que era la vida de ser más brillante, conocer(me) que no todo es blanco o negro, mirar(me) con otra perspectiva la vida -desde lo alto de la curva de tu sonrisa-, creer(me) que los imposibles no existen y que la vida está basada en improbables; que mientras haya una posibilidad entre un millón, vale la pena seguir luchando. El amor, para mí, es lo que pasa cuando tu te muerdes el labio y yo estoy muerta de hambre; es pensar que la suerte soy yo si tú estas a mi lado.
Y a ver cómo te digo yo que todas las palabras escritas en cientos de folios para contar nuestra historia, nunca llegarán a describir todo lo que narran a gritos mudos nuestros ojos al mirarnos. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Eureka, serendipia

Hace días que tengo la imperiosa necesidad de escribir(te). Hace días que siento que todo encaja porque tú eres la pieza. No te engañes, no es que me haya dado cuenta ahora. Es que cada día se confirma mi teoría del todo: eres la creencia que conecta todos los fenómenos físicos que ocurren en mí. Y siendo todo lo pragmático que quieras, creo que cualquiera se daría cuenta. Que puedo demostrar que dos líneas paralelas se han cruzado y unificado. Solo hay que vernos: juntos y revueltos. Que toda la corriente empirista se queda corta desde mi experiencia. Y cualquier lugar llamado Edén es innato a ti. He adquirido la certeza de que tu nombre causa más estragos que cualquier  aleteo de mariposa al otro lado del mundo. Podrías poner todo patas arriba y nadie, nunca, diría que lo vio venir. Y si no mírame a mí que, después de tanto tiempo, aún sufro la vorágine que conlleva quererte como lo hago. Porque no hay mayor placer que compartir contigo el mismo hueco que creamos bajo ...

Make me immortal with a kiss

Hoy puedo decir con una gran sonrisa en la boca que soy feliz y lo soy gracias a ti. Me he acostumbrado a tus sonrisas, tus besos, tus ojos mirándome, tu manos acariciando mi cuerpo, mis suspiros por desearte de esta manera, tu cara, tu cuerpo, mi corazón desenfrenado que se acelera cuando estás tan cerca... Siento como mi cuerpo se excita, siento la adrenalina: quiero gritar que te quiero, pero me guardo las palabras para susurrartelas al oído. El tiempo se va, veo las estaciones que pasan por mi ventana y tu y yo seguimos aquí. Igual que el Sol sale todas las mañanas, sin ninguna excepción, yo me despierto radiante porque sé que para ti soy tan o más importante que la estrella que nos enciende los días. Tú eres mi constelación de Orión, mi vía  Láctea, mi Luna, mi cielo, mi infinito... Me has enseñado a vivir, a reírme cuando quiero llorar, a llorar cuando no paro de reír, a darle importancia a los pequeños detalles, que los mejores besos son los que no te esperas, que mi nombre...

Refugio

Creo que todos los días son buenos para que me abraces como siempre has hecho y me conviertas las cicatrices en recuerdos. Desde que te conozco no he podido evitar soñar despierta cada vez que te veo aparecer o veo tu cuerpo cubierto por las mismas sábanas que me tapan a mí. Cómo quieres que te explique que tú no pisas este suelo, sino que brotas. Y lo haces con tantísima fuerza que hasta los árboles añoran tu presencia, quieren amarrarse a ti y crecer contigo. Porque creces hasta debajo del cemento y eso jamás lo había visto nunca, en nadie.  No puedo parar de amar a esa espalda donde estrello mi boca contra tus astros mientras el cielo me hace cosquillas recordándome que estás aquí, conmigo. No sé muy bien qué es lo que haces para hacer de tu cuerpo un hogar al que me mudé sin ni siquiera pensármelo. Debes sentirte refugio. Y es que conoces el lugar preciso en el que tocar para encender las luces -y sabes dónde presionar para subir unos cuantos grados la temperatura- . ...