Dime quién te ha visto como yo tan a oscuras, tan lleno, tan despacio. Ojalá pudiera sentir de nuevo la primera vez que me miraste, las caricias de tu voz, las mordidas de tus palabras. Y qué fraude este mundo si sólo yo conozco el punto exacto donde tus caderas parecen un abismo, donde te mueres de placer y de cosquillas. Fraude porque es una lástima que no vean las vistas que tienes, las ganas de hacer la guerra de noche y de deshacer el amor de día. Que a ti se te queda corto lo inesperado, que dejas mi zona de confort por los suelos y no siento miedo cuando eres tú de verdad. Que me enloquece cuando me miras como si pudieras ver lo que pienso y me mata cuando no sigues haciéndolo. A ti, que te conocí despacio y te quise deprisa, que dejaste agujeros negros cuando te fuiste en una habitación en la que ya no sale el sol si no estás tú. Que nunca eres suficiente, que no me canso. Cuando estás en mi cama y me tocas como si fuera a romperme, siento que puedo con la vida, que pase lo pase, nos pillará abrazados. Tú, que me ahogas en un susurro y me salvas con dos caricias y tres orgasmos... el sitio del que no me quiero ir, el sitio al que no sé cómo he llegado.
Hace días que tengo la imperiosa necesidad de escribir(te). Hace días que siento que todo encaja porque tú eres la pieza. No te engañes, no es que me haya dado cuenta ahora. Es que cada día se confirma mi teoría del todo: eres la creencia que conecta todos los fenómenos físicos que ocurren en mí. Y siendo todo lo pragmático que quieras, creo que cualquiera se daría cuenta. Que puedo demostrar que dos líneas paralelas se han cruzado y unificado. Solo hay que vernos: juntos y revueltos. Que toda la corriente empirista se queda corta desde mi experiencia. Y cualquier lugar llamado Edén es innato a ti. He adquirido la certeza de que tu nombre causa más estragos que cualquier aleteo de mariposa al otro lado del mundo. Podrías poner todo patas arriba y nadie, nunca, diría que lo vio venir. Y si no mírame a mí que, después de tanto tiempo, aún sufro la vorágine que conlleva quererte como lo hago. Porque no hay mayor placer que compartir contigo el mismo hueco que creamos bajo ...

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