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Fraude

Dime quién te ha visto como yo tan a oscuras, tan lleno, tan despacio. Ojalá pudiera sentir de nuevo la primera vez que me miraste, las caricias de tu voz, las mordidas de tus palabras. Y qué fraude este mundo si sólo yo conozco el punto exacto donde tus caderas parecen un abismo, donde te mueres de placer y de cosquillas. Fraude porque es una lástima que no vean las vistas que tienes, las ganas de hacer la guerra de noche y de deshacer el amor de día. Que a ti se te queda corto lo inesperado, que dejas mi zona de confort por los suelos y no siento miedo cuando eres tú de verdad. Que me enloquece cuando me miras como si pudieras ver lo que pienso y me mata cuando no sigues haciéndolo. A ti, que te conocí despacio y te quise deprisa, que dejaste agujeros negros cuando te fuiste en una habitación en la que ya no sale el sol si no estás tú. Que nunca eres suficiente, que no me canso. Cuando estás en mi cama y me tocas como si fuera a romperme, siento que puedo con la vida, que pase lo pase, nos pillará abrazados. Tú, que me ahogas en un susurro y me salvas con dos caricias y tres orgasmos... el sitio del que no me quiero ir, el sitio al que no sé cómo he llegado.

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"¿Por qué no estar sin mí?"

Me lo preguntaste y no supe qué contestar. No sabía por dónde empezar y eso me sorprendió. Pero tenía todas las respuestas al final de tu sonrisa y donde empieza, por casualidad, el morbo descarado que tienes cuando te beso despacio.
Todo empezó cuando me enamoré de ti y después te conocí. Desde el principio supe que ibas a ser importante y subrayé tu nombre en mi cabeza, como sabiendo que la vida me haría preguntas y tú serías la única respuesta buena. Y resulta que las preguntas me las hiciste tú y qué mejor metáfora para definirte. "Mi vida" me pregunta y "mi vida" es la respuesta.
Hace ya algún tiempo que te conozco y sabes perfectamente que aún no me creo que estés aquí. Hablo de ti como si de un huracán se tratase, como si tu llegada, en vez de poner todo patas arriba, lo hubiera colocado todo en cajitas con nombres y apellidos.
Y desde entonces me apetece ser quien aparezca al abrir la puerta cuando crees que no hay nadie; me apetece perderme en lo prohibid…

Eres tú

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Evocación

¿Recuerdas la primera vez que nos vimos? Yo la he recordado hoy. Y la semana pasada, y hace dos meses... Recuerdo perfectamente aquel momento porque no parabas de sonreír y era la sonrisa más bonita que había visto en toda mi vida. Cómo podía brillarle tanto a alguien el corazón, cómo podía alguien tener los ojos tan aniñados y, al mismo tiempo, la mirada tan salvajemente rasgada. Qué loca me volviste y qué locura tan bonita fue. Recuerdo que yo hablaba sin parar y tú me mirabas atónito sin mediar palabra. Recuerdo lo mucho que querías volar y que tenías en la espalda más de cien alas. Y que esa noche viajamos, porque hablar contigo era viajar y tú y yo queríamos comernos 
-y al mundo también-. Qué caricia tan suave puede ser a veces el pasado. Qué precioso es tenerte y probarte libre. Qué bonito saber que cuando te fuiste de mi estómago fue para mudarte al corazón. Qué utopía pensarte y decirte que las razones por las que te quise esa noche, siempre serán las razones por las que nunca dejaré…