martes, 11 de abril de 2017

Eres tú

Ahora entiendo muchas cosas de la vida. Sabía, por ejemplo, que iba a ser bello, incluso algo maravilloso; pero no sabía que ese amanecer tenía nombre y unos ojos que pedían a gritos unos cuantos versos. Sé que ahora me encanta viajar si el destino eres tú, si esa infinitud que tienes se hace posible y dentro de ti quepo yo. Sé también que intento aparentar calma mientras todo alrededor arde. Aprendimos a flotar en el vacío, desprendernos de la gravedad, alzarnos sobre el suelo. Lo aprendí contigo. Supe que dos cuerpos, dos mundos, dos estrellas latentes en lo eterno de un espacio de ojos cerrados, caben en cuatro paredes. Podría haber dicho que te he buscado sin saberlo, pero lo cierto es que te he encontrado sin buscarte, y eso lo sabemos ambos. No se si tú sabrás -yo ahora sí- que el deseo no cabe en el bolsillo, no es algo que se pueda guardar en un cajón. El deseo es mirarte y donde todos ven una sonrisa yo observar putos fuegos artificiales, es subir mis ojos por tus piernas hasta donde me permite mi autocontrol, que te vayas y que tus estrellas sigan brillando en mi cerebro. El deseo no es masturbarme pensando en ti, es pensar en ti y tener que masturbarme. Es verte en el rostro de cualquiera, olerte a kilómetros de distancia, tenerte a pesar de las ausencias. Ahora entiendo que eso es el deseo y esto es en lo que me convierte: una mujer hambrienta.
Ahora sé que todo esto lo conseguiste en una noche. Ahora sé que eres tú...
Sé que somos esa apuesta que lanzamos, que nos llevó a arriesgarnos.
Lo sé.


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