Ir al contenido principal

Sin ti

Te quiero. Sé que empiezo como se terminan las cartas pero no he podido guardarlo hasta al final, además yo nunca he sido demasiado ordenada. No puedo contener algo que me desborda de alegría ni frenar aquello que me acelera tanto. No puedo dejar para mañana todo lo que me pueda enamorar de ti hoy. Eras justo la piel que necesitaba, mi héroe en noches en la que ni yo pretendía encontrar el camino a casa. A veces te miro y encuentro explicaciones al pasado. Te quiero porque parece que llevas las soluciones a la vida en el bolsillo izquierdo y mereces la pena que tengo cuando no me llamas. Te juro que nadie impidió que al verte se me revolviera el corazón. Pensé que jamás tendría dos hogares, pensé que jamás volvería a apagar el cigarro de después del polvo por abrazar lo que más quiero. Y tienes un nombre que hasta me da hambre, y andas con la clásica rebeldía que supera las expectativas que contigo no tengo. Ya no tengo ganas de volver si no eres tú el destino, no deshago la cama en un baile si tu camisa no preside mi pasillo. Nunca seremos tarde si queremos ser ahora. Te he latido en mi propia cama, he acariciado tu pelo que se deshace en mi almohada cada vez que hacemos magia. Yo podría explicarte lo que es conocer a una persona y levantarte cada día con ganas de guerra mientras te juegas todo por ella porque sabes que lo puede merecer.
Eso sí, lo último no podría explicarlo sin ti.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Eureka, serendipia

Hace días que tengo la imperiosa necesidad de escribir(te). Hace días que siento que todo encaja porque tú eres la pieza. No te engañes, no es que me haya dado cuenta ahora. Es que cada día se confirma mi teoría del todo: eres la creencia que conecta todos los fenómenos físicos que ocurren en mí. Y siendo todo lo pragmático que quieras, creo que cualquiera se daría cuenta. Que puedo demostrar que dos líneas paralelas se han cruzado y unificado. Solo hay que vernos: juntos y revueltos. Que toda la corriente empirista se queda corta desde mi experiencia. Y cualquier lugar llamado Edén es innato a ti. He adquirido la certeza de que tu nombre causa más estragos que cualquier  aleteo de mariposa al otro lado del mundo. Podrías poner todo patas arriba y nadie, nunca, diría que lo vio venir. Y si no mírame a mí que, después de tanto tiempo, aún sufro la vorágine que conlleva quererte como lo hago. Porque no hay mayor placer que compartir contigo el mismo hueco que creamos bajo ...

Make me immortal with a kiss

Hoy puedo decir con una gran sonrisa en la boca que soy feliz y lo soy gracias a ti. Me he acostumbrado a tus sonrisas, tus besos, tus ojos mirándome, tu manos acariciando mi cuerpo, mis suspiros por desearte de esta manera, tu cara, tu cuerpo, mi corazón desenfrenado que se acelera cuando estás tan cerca... Siento como mi cuerpo se excita, siento la adrenalina: quiero gritar que te quiero, pero me guardo las palabras para susurrartelas al oído. El tiempo se va, veo las estaciones que pasan por mi ventana y tu y yo seguimos aquí. Igual que el Sol sale todas las mañanas, sin ninguna excepción, yo me despierto radiante porque sé que para ti soy tan o más importante que la estrella que nos enciende los días. Tú eres mi constelación de Orión, mi vía  Láctea, mi Luna, mi cielo, mi infinito... Me has enseñado a vivir, a reírme cuando quiero llorar, a llorar cuando no paro de reír, a darle importancia a los pequeños detalles, que los mejores besos son los que no te esperas, que mi nombre...

Refugio

Creo que todos los días son buenos para que me abraces como siempre has hecho y me conviertas las cicatrices en recuerdos. Desde que te conozco no he podido evitar soñar despierta cada vez que te veo aparecer o veo tu cuerpo cubierto por las mismas sábanas que me tapan a mí. Cómo quieres que te explique que tú no pisas este suelo, sino que brotas. Y lo haces con tantísima fuerza que hasta los árboles añoran tu presencia, quieren amarrarse a ti y crecer contigo. Porque creces hasta debajo del cemento y eso jamás lo había visto nunca, en nadie.  No puedo parar de amar a esa espalda donde estrello mi boca contra tus astros mientras el cielo me hace cosquillas recordándome que estás aquí, conmigo. No sé muy bien qué es lo que haces para hacer de tu cuerpo un hogar al que me mudé sin ni siquiera pensármelo. Debes sentirte refugio. Y es que conoces el lugar preciso en el que tocar para encender las luces -y sabes dónde presionar para subir unos cuantos grados la temperatura- . ...