Ir al contenido principal

Me falta vida


A mí los lunes me saben a hastío. Los martes te echo mucho de menos y no quiero miércoles sin tu espalda. De los jueves ni hablamos. Y los viernes no me alcanzan para demostrarte cuánto te quiero. Los fines de semana no deseo otra cosa que no sea descansar mi mano sobre tu vientre y curiosear un poco más abajo y que sean míos tus gemidos. 
Entre horas lo que quiero es que repitas mi nombre hasta cuando no estás conmigo. Y que vayas por ahí y sonrías de la nada cuando recuerdes mi susurro en tu oído. Yo seguiré siendo ese péndulo entre la mujer huracán y la que se sonroja si le dices que es más bonita que la noche. Seguiré marcando el ritmo de tus deseos y de tus erecciones a deshora e incendiaré tu mundo un día cualquiera a mediodía porque estás hecho de un fuego que me fascina.
Y te juro que ahora soy capaz de arrancarte la ropa, de romperte los miedos, de cerrarte las heridas y de quedarme para todo. Que desde que estamos juntos entiendo lo de soñar sin dormir y me creo lluvia y te duermo a besos. 
¿Y sabes lo mejor -o peor- de todo? Que de aquí dentro no te vas a ir nunca, que te voy a a hacer regresar con cada palabra y que te llamaré cada vez que me ardan las manos. Has sido, por lo menos, siete veces los arañazos de mi espalda; en nueve de cada diez ocasiones el olor de mi almohada, y en infinitos momentos el pronóstico de la locura que arraiga en las patas de mi cama.

Me sigo quedando contigo porque me has quitado las lágrimas y me has devuelto todas las sonrisas que perdí por el camino. Nunca imaginé que una persona tuviera tanto que darme. Tengo mucho que devolverte. Me falta vida.
Te quiero.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Eureka, serendipia

Hace días que tengo la imperiosa necesidad de escribir(te). Hace días que siento que todo encaja porque tú eres la pieza. No te engañes, no es que me haya dado cuenta ahora. Es que cada día se confirma mi teoría del todo: eres la creencia que conecta todos los fenómenos físicos que ocurren en mí. Y siendo todo lo pragmático que quieras, creo que cualquiera se daría cuenta. Que puedo demostrar que dos líneas paralelas se han cruzado y unificado. Solo hay que vernos: juntos y revueltos. Que toda la corriente empirista se queda corta desde mi experiencia. Y cualquier lugar llamado Edén es innato a ti. He adquirido la certeza de que tu nombre causa más estragos que cualquier  aleteo de mariposa al otro lado del mundo. Podrías poner todo patas arriba y nadie, nunca, diría que lo vio venir. Y si no mírame a mí que, después de tanto tiempo, aún sufro la vorágine que conlleva quererte como lo hago. Porque no hay mayor placer que compartir contigo el mismo hueco que creamos bajo ...

Make me immortal with a kiss

Hoy puedo decir con una gran sonrisa en la boca que soy feliz y lo soy gracias a ti. Me he acostumbrado a tus sonrisas, tus besos, tus ojos mirándome, tu manos acariciando mi cuerpo, mis suspiros por desearte de esta manera, tu cara, tu cuerpo, mi corazón desenfrenado que se acelera cuando estás tan cerca... Siento como mi cuerpo se excita, siento la adrenalina: quiero gritar que te quiero, pero me guardo las palabras para susurrartelas al oído. El tiempo se va, veo las estaciones que pasan por mi ventana y tu y yo seguimos aquí. Igual que el Sol sale todas las mañanas, sin ninguna excepción, yo me despierto radiante porque sé que para ti soy tan o más importante que la estrella que nos enciende los días. Tú eres mi constelación de Orión, mi vía  Láctea, mi Luna, mi cielo, mi infinito... Me has enseñado a vivir, a reírme cuando quiero llorar, a llorar cuando no paro de reír, a darle importancia a los pequeños detalles, que los mejores besos son los que no te esperas, que mi nombre...

Refugio

Creo que todos los días son buenos para que me abraces como siempre has hecho y me conviertas las cicatrices en recuerdos. Desde que te conozco no he podido evitar soñar despierta cada vez que te veo aparecer o veo tu cuerpo cubierto por las mismas sábanas que me tapan a mí. Cómo quieres que te explique que tú no pisas este suelo, sino que brotas. Y lo haces con tantísima fuerza que hasta los árboles añoran tu presencia, quieren amarrarse a ti y crecer contigo. Porque creces hasta debajo del cemento y eso jamás lo había visto nunca, en nadie.  No puedo parar de amar a esa espalda donde estrello mi boca contra tus astros mientras el cielo me hace cosquillas recordándome que estás aquí, conmigo. No sé muy bien qué es lo que haces para hacer de tu cuerpo un hogar al que me mudé sin ni siquiera pensármelo. Debes sentirte refugio. Y es que conoces el lugar preciso en el que tocar para encender las luces -y sabes dónde presionar para subir unos cuantos grados la temperatura- . ...