Ir al contenido principal

Pertinente

Qué bonito eso de que te den una nueva oportunidad. Pero que te den una sin haber perdido otra, como quien sabe que no ha disfrutado plenamente de las estrellas y a la noche siguiente están ahí de nuevo.

Qué jodida maravilla cuando decidiste que cada día era una nueva oportunidad, como si supieras que los besos que te iba a dar o las palabras que iba a decir siempre se quedarían pequeños en un mundo lleno de gigantes con prisas.

Como cuando te vas y me quedo con la duda de si volveré a verte. Y siempre, siempre vuelves. O mejor. Nunca terminas de irte. Permaneces en el olor de mi almohada, en ese beso húmedo que aún moja mi cuello, en esa caricia en el pelo que todavía siento en mis entrañas.

Cada día es como una bomba a punto de explotar, con los cables oxidados y el tiempo corriendo tan deprisa que no hay alma que lo haya hecho parar. Y vaya si acaba explotando... Y suena justo como tu risa cuando te ríes a mi lado de algo sin importancia. Me revienta los tímpanos y me descose la piel.

Y cada vez que detona pierdo una parte del miedo y se deshace en mil luces que se te meten en la mirada. Hacerme perder el miedo a mí, te sienta bien a ti. Te sienta de maravilla.

Me das oportunidades de quererte como si todos los días del resto de tu vida tuvieran mi nombre grabado a fuego. Como si dormir conmigo fuera el puto paraíso en esta guerra que solo te trajo paz.

Amarte es como follarte una y otra vez a la noche para despertar entre orgasmos y descubrir que tienes en la boca más amor para darme. Más incluso del que me diste el día anterior.

Qué puta maravilla ser la suerte que alguna vez necesitaste.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Eureka, serendipia

Hace días que tengo la imperiosa necesidad de escribir(te). Hace días que siento que todo encaja porque tú eres la pieza. No te engañes, no es que me haya dado cuenta ahora. Es que cada día se confirma mi teoría del todo: eres la creencia que conecta todos los fenómenos físicos que ocurren en mí. Y siendo todo lo pragmático que quieras, creo que cualquiera se daría cuenta. Que puedo demostrar que dos líneas paralelas se han cruzado y unificado. Solo hay que vernos: juntos y revueltos. Que toda la corriente empirista se queda corta desde mi experiencia. Y cualquier lugar llamado Edén es innato a ti. He adquirido la certeza de que tu nombre causa más estragos que cualquier  aleteo de mariposa al otro lado del mundo. Podrías poner todo patas arriba y nadie, nunca, diría que lo vio venir. Y si no mírame a mí que, después de tanto tiempo, aún sufro la vorágine que conlleva quererte como lo hago. Porque no hay mayor placer que compartir contigo el mismo hueco que creamos bajo ...

Make me immortal with a kiss

Hoy puedo decir con una gran sonrisa en la boca que soy feliz y lo soy gracias a ti. Me he acostumbrado a tus sonrisas, tus besos, tus ojos mirándome, tu manos acariciando mi cuerpo, mis suspiros por desearte de esta manera, tu cara, tu cuerpo, mi corazón desenfrenado que se acelera cuando estás tan cerca... Siento como mi cuerpo se excita, siento la adrenalina: quiero gritar que te quiero, pero me guardo las palabras para susurrartelas al oído. El tiempo se va, veo las estaciones que pasan por mi ventana y tu y yo seguimos aquí. Igual que el Sol sale todas las mañanas, sin ninguna excepción, yo me despierto radiante porque sé que para ti soy tan o más importante que la estrella que nos enciende los días. Tú eres mi constelación de Orión, mi vía  Láctea, mi Luna, mi cielo, mi infinito... Me has enseñado a vivir, a reírme cuando quiero llorar, a llorar cuando no paro de reír, a darle importancia a los pequeños detalles, que los mejores besos son los que no te esperas, que mi nombre...

Refugio

Creo que todos los días son buenos para que me abraces como siempre has hecho y me conviertas las cicatrices en recuerdos. Desde que te conozco no he podido evitar soñar despierta cada vez que te veo aparecer o veo tu cuerpo cubierto por las mismas sábanas que me tapan a mí. Cómo quieres que te explique que tú no pisas este suelo, sino que brotas. Y lo haces con tantísima fuerza que hasta los árboles añoran tu presencia, quieren amarrarse a ti y crecer contigo. Porque creces hasta debajo del cemento y eso jamás lo había visto nunca, en nadie.  No puedo parar de amar a esa espalda donde estrello mi boca contra tus astros mientras el cielo me hace cosquillas recordándome que estás aquí, conmigo. No sé muy bien qué es lo que haces para hacer de tu cuerpo un hogar al que me mudé sin ni siquiera pensármelo. Debes sentirte refugio. Y es que conoces el lugar preciso en el que tocar para encender las luces -y sabes dónde presionar para subir unos cuantos grados la temperatura- . ...