Ir al contenido principal

Inerme

Estoy jodida.
Lo sé porque me paro a pensar en ti y me quedo con la duda de si te he encontrado por casualidad o he conocido una parte de mí que no sabía que existía.
Estoy jodida porque tú solo querías apagar ese fuego que te quemaba por dentro. El problema es que estabas inundando todo porque no tenías claro donde ardías. Y yo me quedé con la esperanza de quitar el tapón que te bloqueaba.
Me he vuelto vulnerable porque he visto a tu manos desvestirme con cuidado y a tu calma besarme la espalda. He deseado al rozarte que la primavera llegara a nuestra habitación y que mis versos te follaran en la cama para hacerla tu templo.
Estoy perdida porque he tuteado a tus ojos como quien los conoce de toda la vida. Y tu piel sabe como responderme.
Te miro y la piel se impone a la ropa. Y todo me sobra. El amor se me incrusta en las pupilas y la desnudez se vuelve mi único deseo latente.
Y aunque no me creas, hay más de mil atardeceres con tu nombre y los quiero todos en la punta de mi lengua. Llegaste arrasando con todo y mis terminaciones nerviosas aguantaron la fuerza de tu pestañeo. 
Y tú... Tú también estás jodido. Estás jodido porque has comprobado que unos ojos verdes pueden volarte la cabeza desde cualquier parte del mapa.
Por suerte te quedaste, como se queda la suerte cuando menos te lo esperas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Eureka, serendipia

Hace días que tengo la imperiosa necesidad de escribir(te). Hace días que siento que todo encaja porque tú eres la pieza. No te engañes, no es que me haya dado cuenta ahora. Es que cada día se confirma mi teoría del todo: eres la creencia que conecta todos los fenómenos físicos que ocurren en mí. Y siendo todo lo pragmático que quieras, creo que cualquiera se daría cuenta. Que puedo demostrar que dos líneas paralelas se han cruzado y unificado. Solo hay que vernos: juntos y revueltos. Que toda la corriente empirista se queda corta desde mi experiencia. Y cualquier lugar llamado Edén es innato a ti. He adquirido la certeza de que tu nombre causa más estragos que cualquier  aleteo de mariposa al otro lado del mundo. Podrías poner todo patas arriba y nadie, nunca, diría que lo vio venir. Y si no mírame a mí que, después de tanto tiempo, aún sufro la vorágine que conlleva quererte como lo hago. Porque no hay mayor placer que compartir contigo el mismo hueco que creamos bajo ...

Make me immortal with a kiss

Hoy puedo decir con una gran sonrisa en la boca que soy feliz y lo soy gracias a ti. Me he acostumbrado a tus sonrisas, tus besos, tus ojos mirándome, tu manos acariciando mi cuerpo, mis suspiros por desearte de esta manera, tu cara, tu cuerpo, mi corazón desenfrenado que se acelera cuando estás tan cerca... Siento como mi cuerpo se excita, siento la adrenalina: quiero gritar que te quiero, pero me guardo las palabras para susurrartelas al oído. El tiempo se va, veo las estaciones que pasan por mi ventana y tu y yo seguimos aquí. Igual que el Sol sale todas las mañanas, sin ninguna excepción, yo me despierto radiante porque sé que para ti soy tan o más importante que la estrella que nos enciende los días. Tú eres mi constelación de Orión, mi vía  Láctea, mi Luna, mi cielo, mi infinito... Me has enseñado a vivir, a reírme cuando quiero llorar, a llorar cuando no paro de reír, a darle importancia a los pequeños detalles, que los mejores besos son los que no te esperas, que mi nombre...

Refugio

Creo que todos los días son buenos para que me abraces como siempre has hecho y me conviertas las cicatrices en recuerdos. Desde que te conozco no he podido evitar soñar despierta cada vez que te veo aparecer o veo tu cuerpo cubierto por las mismas sábanas que me tapan a mí. Cómo quieres que te explique que tú no pisas este suelo, sino que brotas. Y lo haces con tantísima fuerza que hasta los árboles añoran tu presencia, quieren amarrarse a ti y crecer contigo. Porque creces hasta debajo del cemento y eso jamás lo había visto nunca, en nadie.  No puedo parar de amar a esa espalda donde estrello mi boca contra tus astros mientras el cielo me hace cosquillas recordándome que estás aquí, conmigo. No sé muy bien qué es lo que haces para hacer de tu cuerpo un hogar al que me mudé sin ni siquiera pensármelo. Debes sentirte refugio. Y es que conoces el lugar preciso en el que tocar para encender las luces -y sabes dónde presionar para subir unos cuantos grados la temperatura- . ...