Ir al contenido principal

Bésame la distancia

¿De verdad pensaste que todo se había acabado? Para que voy a engañarte, yo también lo pensé. Hasta que volví a abrazar el frío más abrasador que he acariciado jamás. Ahí me di cuenta de que hasta entonces no había vivido. Eso mismo dijiste tú cuando descubriste el infierno justo debajo de mi ombligo. Y volvimos a ser como esa eterna espera que nos había acompañado durante toda la vida, pero la diferencia es que ahora esa espera merecía la pena. He convertido tu cama en mi santuario y no sé cuando me gustas más: proclamándote dios o confesándote humano. Porque si todas las noches durmieras conmigo, dormirían menos tristes las palmas de mis manos y es que cuando te acaricié descubrí que había vivido toda mi vida con las manos vacías. He vuelto a contar tus lunares y he vuelto a crear galaxias en tu espalda. Me he vuelto a tirar por el precipicio de tus pestañas y me he quedado a vivir en la curva de tu sonrisa. He vuelto a dormir en tu almohada y a aguantar los gritos en mitad de la noche. Y tú... tú has vuelto a ser tal y como te conocí. Porque no hay nada más bello que un amanecer entrando en nuestra habitación, llenando de luz cada rincón sin saber que yo llevo despierta más tiempo que el propio Sol observando cómo te llenas como la Luna. Porque un día las nubes se tumbaron en el cielo y se dedicaron a hacer fomas con nuestros cuerpos. Y hasta ahora nos va bien. Encajamos a la perfección.

Comentarios

  1. hola cielo! un texto precioso, nos sorprendemos cuando pensamos que todo acaba de una vez por todas. Pero una vez más la vida nos da una sorpresa y nos demuestra que estábamos engañados. Y nos regala las noches mas dulces. un besito♥

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Eureka, serendipia

Hace días que tengo la imperiosa necesidad de escribir(te). Hace días que siento que todo encaja porque tú eres la pieza. No te engañes, no es que me haya dado cuenta ahora. Es que cada día se confirma mi teoría del todo: eres la creencia que conecta todos los fenómenos físicos que ocurren en mí. Y siendo todo lo pragmático que quieras, creo que cualquiera se daría cuenta. Que puedo demostrar que dos líneas paralelas se han cruzado y unificado. Solo hay que vernos: juntos y revueltos. Que toda la corriente empirista se queda corta desde mi experiencia. Y cualquier lugar llamado Edén es innato a ti. He adquirido la certeza de que tu nombre causa más estragos que cualquier  aleteo de mariposa al otro lado del mundo. Podrías poner todo patas arriba y nadie, nunca, diría que lo vio venir. Y si no mírame a mí que, después de tanto tiempo, aún sufro la vorágine que conlleva quererte como lo hago. Porque no hay mayor placer que compartir contigo el mismo hueco que creamos bajo ...

Make me immortal with a kiss

Hoy puedo decir con una gran sonrisa en la boca que soy feliz y lo soy gracias a ti. Me he acostumbrado a tus sonrisas, tus besos, tus ojos mirándome, tu manos acariciando mi cuerpo, mis suspiros por desearte de esta manera, tu cara, tu cuerpo, mi corazón desenfrenado que se acelera cuando estás tan cerca... Siento como mi cuerpo se excita, siento la adrenalina: quiero gritar que te quiero, pero me guardo las palabras para susurrartelas al oído. El tiempo se va, veo las estaciones que pasan por mi ventana y tu y yo seguimos aquí. Igual que el Sol sale todas las mañanas, sin ninguna excepción, yo me despierto radiante porque sé que para ti soy tan o más importante que la estrella que nos enciende los días. Tú eres mi constelación de Orión, mi vía  Láctea, mi Luna, mi cielo, mi infinito... Me has enseñado a vivir, a reírme cuando quiero llorar, a llorar cuando no paro de reír, a darle importancia a los pequeños detalles, que los mejores besos son los que no te esperas, que mi nombre...

Refugio

Creo que todos los días son buenos para que me abraces como siempre has hecho y me conviertas las cicatrices en recuerdos. Desde que te conozco no he podido evitar soñar despierta cada vez que te veo aparecer o veo tu cuerpo cubierto por las mismas sábanas que me tapan a mí. Cómo quieres que te explique que tú no pisas este suelo, sino que brotas. Y lo haces con tantísima fuerza que hasta los árboles añoran tu presencia, quieren amarrarse a ti y crecer contigo. Porque creces hasta debajo del cemento y eso jamás lo había visto nunca, en nadie.  No puedo parar de amar a esa espalda donde estrello mi boca contra tus astros mientras el cielo me hace cosquillas recordándome que estás aquí, conmigo. No sé muy bien qué es lo que haces para hacer de tu cuerpo un hogar al que me mudé sin ni siquiera pensármelo. Debes sentirte refugio. Y es que conoces el lugar preciso en el que tocar para encender las luces -y sabes dónde presionar para subir unos cuantos grados la temperatura- . ...