Cariño, ni el mundo es tan grande ni el amor salva a tantas personas. A mí el mundo me cabía en la palma de la mano cada vez que te acaricié. Y el amor que sentiste me hizo inmortal todas las noches, pero al final me dejé morir de amor. Llenamos el vacío e hicimos corta la eternidad. Desdibujamos el horizonte y le dimos la vuelta a la primavera. Tú supiste cada palabra que me guardé, cada dulce mentira que no dije. Yo supe cuándo te guardabas un beso y me fijaba en cómo apretabas la mandíbula para no llorar. De felicidad, digo. Nos creímos todo, o al menos, sentíamos que formábamos parte de algo. El tiempo no supo aguantarnos y entonces se marchó dando un portazo que nos dolió más a nosotros que a la propia vida. Comprendimos que sin tiempo no era posible medir lo que faltaba para dejar de querernos; y de tanto pensarlo de repente pasó. La vida se me fue, y tú te fuiste con ella. Estaba segura de que volverías y te eché de menos más de lo normal; tanto que me dolía. Ahora, ya no me permito echarte de menos, no sin antes haberme preparado un café y haber escrito un poema en el que todas las estrofas te definen a ti. Entiendo que cuando vuelvas, si lo haces, ningún poema tendrá sentido, porque dicen que los poetas escriben sus mejores obras cuando más tristes están.
Hace días que tengo la imperiosa necesidad de escribir(te). Hace días que siento que todo encaja porque tú eres la pieza. No te engañes, no es que me haya dado cuenta ahora. Es que cada día se confirma mi teoría del todo: eres la creencia que conecta todos los fenómenos físicos que ocurren en mí. Y siendo todo lo pragmático que quieras, creo que cualquiera se daría cuenta. Que puedo demostrar que dos líneas paralelas se han cruzado y unificado. Solo hay que vernos: juntos y revueltos. Que toda la corriente empirista se queda corta desde mi experiencia. Y cualquier lugar llamado Edén es innato a ti. He adquirido la certeza de que tu nombre causa más estragos que cualquier aleteo de mariposa al otro lado del mundo. Podrías poner todo patas arriba y nadie, nunca, diría que lo vio venir. Y si no mírame a mí que, después de tanto tiempo, aún sufro la vorágine que conlleva quererte como lo hago. Porque no hay mayor placer que compartir contigo el mismo hueco que creamos bajo ...

Precioso texto, en el que me siento 100% identificada. ¿Sabes? Me ha encantado cuando escribes "La vida se me fue, y tú te fuiste con ella. Estaba segura de que volverías y te eché de menos más de lo normal; tanto que me dolía". Cuando la gente se va, causando este dolor, y siendo conscientes de que lo hacen, no merecen la pena lo más mínimo.
ResponderEliminarUn beso enorme,
http://enesteladodelmar.blogspot.com.es/
¡Hola! ^^
ResponderEliminarLa verdad es que hacía un montón de tiempo que me apetecía regresar a este hermoso rinconcito. Estoy completamente de acuerdo con la frase final, creo que la tristeza es una de las mayores inspiraciones para los artistas. Preciosa entrada, ¡escribes de maravilla!
Un abrazo fuerte, ¡que seas muy feliz!
(misspoessia.blogspot.com)