Una y otra vez hemos estado juntos, una y otra vez nos hemos separado. Siempre me han contado que la distancia más corta entre dos personas es en línea recta, pero a nosotros las rectas nos parecían aburridas, así que decidimos equivocarnos de camino y hacer surcos en el trayecto. Creo que lo hacíamos inconscientemente, buscando el infinito. Nunca nos quedábamos en un mismo sitio demasiado tiempo, ¿por qué iba a ser ahora una excepción? Y como soy bastante complicada (o tú no has sabido guiarme) ya no sueño por las noches, ya no pronuncio tu nombre y, por supuesto, ya no hablo de ti. Quizá porque ya no sé qué decir. Que al principio veía todo muy claro, pero llegué al negro de tus ojos y te conocí en todos tus matices. Pasé de caminos curvados a curvas sin camino y, claro, empecé a naufragar en islas que siempre se me quedaban pequeñas. Ni siquiera sé por qué te escribo cuando sé que no lo vas a entender. Probablemente me esté despidiendo de ti, como cuando te besaba rápido y luego pensaba que te tenía que haber abrazado un poco más.
Hace días que tengo la imperiosa necesidad de escribir(te). Hace días que siento que todo encaja porque tú eres la pieza. No te engañes, no es que me haya dado cuenta ahora. Es que cada día se confirma mi teoría del todo: eres la creencia que conecta todos los fenómenos físicos que ocurren en mí. Y siendo todo lo pragmático que quieras, creo que cualquiera se daría cuenta. Que puedo demostrar que dos líneas paralelas se han cruzado y unificado. Solo hay que vernos: juntos y revueltos. Que toda la corriente empirista se queda corta desde mi experiencia. Y cualquier lugar llamado Edén es innato a ti. He adquirido la certeza de que tu nombre causa más estragos que cualquier aleteo de mariposa al otro lado del mundo. Podrías poner todo patas arriba y nadie, nunca, diría que lo vio venir. Y si no mírame a mí que, después de tanto tiempo, aún sufro la vorágine que conlleva quererte como lo hago. Porque no hay mayor placer que compartir contigo el mismo hueco que creamos bajo ...


¡Hola, Sonia! ^^
ResponderEliminarQue sepas que ha sido un auténtico placer pasar de nuevo por aquí y leer tus bellísimas palabras. Esta entrada me ha encantado, es increíble cómo en un párrafo puedes transmitir tantas cosas. Es cierto eso de lo que hablas de intentar hacer surcos buscando infinitos con otra persona para saltarse el aburrimiento de las líneas rectas y pasar más tiempo con él. Lo de escribir siempre es una buena terapia, una vía de escape, yo también escribo muchas veces cosas que sé que él nunca va a leer. Dedicarle unas palabras es una buena forma de despedirse, como dices.
Espero regresar pronto a este paraíso de palabras.
¡Un beso, que seas muuy feliz! <3
¡Hola Sonia!
ResponderEliminarHe encontrado tu blog, y la verdad es que me ha gustado este rinconcito.
Me gustan las comparaciones entre rectas, curvas, caminos, besos, abrazos, y despedidas...
Un abrazo,
Martina.